Entradas

Yo soy

Yo soy el futuro
lo digo con todas sus letras
fuerte y sin temores
abriendo ventanas y puertas.

Crucé bosques oscuros
sobreviví mil guerras.
Lloré hasta el cansancio,
me desangré entre las piedras
con las que al final hice un puente
por el que cruzó la certeza.

Yo soy ese beso
que se regala en el ocaso
de un día de trabajado.

Desafié al insomnio
enhiesta y cantando
rompiendo silencios,
soledades y espantos.

Yo soy tu futuro,
presente y pasado.

No muevo un dedo

Parece que todo funciona
al revés conmigo.

Los años no me han vuelto
ni mas inteligente
ni mas sabia, mucho menos
más interesante.

Estoy vacía.
Solo me queda este dolor en la pierna:
fiel, constante, malicioso.

Vano, hueco, sombrío, seco
mi corazón atribulado
ya no hace preguntas
para respuestas inexistentes.

No muevo un dedo
no vaya a ser
que en un descuido
me beba el silencio.


Esperanza

Pasajero errante
que en vano intenta
despegar del suelo
su destino.

Genuino deseo
de conservar la cordura
en tiempos de infortunio.

Llorar, rezar,
amar a pesar de la evidencia.

Bajo el fuego,
dentro del fuego
ocurre el milagro:
un nacimiento.

Tu beso buscó refugio
en el cuenco de mi mano
y el reloj se detuvo.

¿Les molesta mi amor o mi desvelo?

Me juego una partida de cartas
con el silencio
y me humilla lanzándome a la lluvia
que moja torrencial mi desconcierto.

Me siento a esperar a ver si acaso pasa,
perdida mi fe, desconsolada.

Se me va el aire
y me tiemblan las rodillas de impaciencia.
La puerta de salida está cerrada.
Me quedan tus manos en el recuerdo.

¿Les molesta mi amor o mi desvelo?

Me gustaría cantar una canción no hecha
que solo tu corazón entendiera
para contarte mis secretos, mis delirios.

Me gustaría tirar mi espíritu por la ventana.
Volar, volar eternamente
sobre tu vientre desafiante.

Vivir de noche, soñar de día.
Romper las reglas de la melancolía

Me gustaría cruzar esa frontera
que me impone un yugo invisible de recato.
Besarte de cara al sol.
Reírme contigo de los desalmados
que nos juzgan sin piedad hasta el hartazgo.

Un día de abril

Me molesta la gente,
lo tumultos absurdos,
las preguntas estúpidas
y los cretinos
que te miran por encima del hombro
como si fueran dios para juzgarte.

Me molestan las sonrisas forzadas,
las caricias frías,
y las palabras vanas
que lastiman y confunden el alma.

Me molesta que no estés
en este instante,
para rozar tus labios con mi lengua
y justificar mi existencia
en una respiración entrecortada.

Me molesta la vida
cuando dios se olvida de ella
y el cansancio me agobia
y me aturde la duda
del porvenir incierto.

Me molesta mi memoria
que juega con mi tiempo
y confunde a la primavera con invierno.

Me molesta el sueño que se escapa,
el silencio mal usado,
tu obsesión con la palabras
y los besos que no te he dado.

Cuerpo

Molido a golpes 
adolorido
me reclamas el superfluo trato.
No puedo sonreír 
me desbarato en el intento
y beso tus heridas 
como reconciliación y despedida.

Todo termina para algunos
¿Será el descanso eterno un buen camino?
Tal vez es cierto, y el fin es el principio.

Caer mil veces
destruir lo construido.
Destruirlo todo
porque sí y sin sentido
para que no quede nada
ni siquiera un descuido
y beso mis heridas
como reconciliación y despedida.

En cierta medida
o en las proporciones correctas
es bueno que las cosas cambien
o se rompan.

Apenas un murmullo
que en la noche canta
para sobrevivir.
Un beso desvelado
enviado a la distancia
susurros de caricias aún marcadas.

Esta sensación aunque es familiar
en mis manos duele diferente
y no quiero moverme
temo que el sueño despierte.


Por tu sonrisa

Ojalá mi memoria fuera un puente
que pudiera cruzar sin temor
a que el olvido derrumbe mi sentido
del deber.
Amar a la patria, a la bandera
me exigen los que saben de justicia
y yo solo quiero el equilibrio
que me brinda generosa tu caricia.
Mi himno es la canción que hay en tus ojos
Mi patria el sol que sale por tu cuerpo
e ilumina de un golpe mi futuro.
Me basta el sueño en el que vivo
y el día que es por ti, por tu sonrisa.